Preparar la llegada a casa de un cachorro es una labor importante y determinante para toda la familia.

Si estás pensando en compartir tu vida con un perro desde cachorro, deberás tener en cuenta varios puntos para que de esta experiencia no surja una convivencia desastrosa en casa.
Y es que criar individuos de otra especie es un mérito siempre que se haga bien, teniendo en cuenta su confort y salud, lenguaje y comportamiento y muy importante también  es conocer su procedencia.

Atendiendo a sus necesidades y por el bienestar de toda la familia, consideraremos…

Previamente:
Coordinación previa en casa y menaje– Adquirir un perro de cachorro no debe ser como comprar un utensilio que nos complemente. Hay que preparar bien a los integrantes de la familia y coordinarnos entre todos para dejar clara la función de cada uno. Tendremos que ir por delante del error, adecuando nuestra casa también a posibles trastadas de un cachorro, que igual que un niño querrá descubrir los misterios de su nuevo hogar. Proporcionándole además un habitáculo a su medida, una cama para perro o preferiblemente un transportín de animales, con o sin tapa, para que vaya adecuándose de manera positiva a entrar en él y no le tema a espacios cerrados o lo pase mal en futuros viajes.

Elección de la raza o individuo – Es importantísimo que tu perro tenga un nivel de actividad que puedas cubrir. Por eso si vives en zonas poco ajardinadas o no tienes tiempo para saciar el juego, rastreo y vida social de perros activos, de trabajo o caza, busca una raza o individuo más tranquilo. Si te empeñas en hacerlo igualmente, existen un montón de juguetes y métodos para el enriquecimiento ambiental de tu perro, pero es preferible evitar situaciones de ansiedad o malestar en casa por ello.

Obtener el cachorro:
Criadores – Asegúrate siempre si el criador reune ciertos requisitos y tiene la licencia para dedicarse a ello.

Albergues para animales sin hogar – Pese a la maravillosa experiencia que es adoptar a un perro sin hogar, debemos llevar también precauciones, asegurarnos de que se cumple todo lo que se garantiza de manera transparente y entonces seguir las pautas indicadas.

Conocidos – En la mayoría de casos suele ser la mejor opción siempre que se lleven a cabo unos requisitos básicos en los cuidados y condiciones de los perros, ya que conoces toda la historia de la madre, situación e incluso puedes ir habituando a tu futuro cachorro a tí, haciéndole alguna visita.

Historia previa de la madre:
Alimentación – La alimentación de la madre, sobre todo en casos de criadores experimentados, debe ser exquisita, ya que son sus células las que van a formar y alimentar a los bebes desde el simple óvulo hasta el destete del cachorro. Es por esto que debemos informarnos si la madre está teniendo una correcta alimentación, siendo lo ideal que la perra haya empezado a alimentarse de piensos altamente nutritivos como Royal Canin Starter, indicado para esta función, desde el mes anterior a la monta y prolongándolo hasta por lo menos un mes más tarde del parto, dependiendo del caso.

Desparasitación – Las madres han de tener una desparasitación muy rigurosa desde el mes anterior a la monta también, ya que la via intraplacentaria o la leche maternas son las maneras más sencillas de contraer parásitos internos y que estos proliferen en el cachorro pudiendo incluso llevarlo a la muerte.

Caracter y relaciones – El temperamento de la madre es crucial para saber como va a ser nuestro cachorro, su forma de relacionarse con otros perros o con el humano, puede determinar cambios comportamentales implicitos en sus genes y las experiencias negativas o positivas durante su embarazo son transmitidas mediante el flujo hormonal a los fetos, cosa que les afectará y creará una impronta temperamental en el futuro perro.

Todos estos puntos debemos sopesar previamente de adquirir un cachorro. Intentar aspirar a las relaciones más saludables intra e interespecíficas y preparar al perro desde antes del momento de su concepción, empezando por los cuidados de la madre y más tarde asegurándonos de que el cachorro cumpla su periodo sensible con sus hermanos, que acaba a los 3 meses aproximadamente, dependiendo del tipo de individuo.