Cuando adquirimos un perro ya sea cachorro o adulto, se nos plantean de golpe muchas dudas en cuanto su futura vida y calidad de la misma…  Educación, alimentación, espacio, relaciones… Y un tema importantísimo que mucha gente no contempla por miedo o desconocimiento u otras que por el contrario se aferran desmesuradamente: La castración o esterilización en perros.
Es España muy a nuestro pesar, uno de los lugares europeos con menos conocimiento y concienciación acerca del tema, y es que con tanta confusión y falta de información la mayoría de propietarios no llegan a entender por qué se debe o por qué no se debe castrar a un perro o perra, como tampoco a qué edad. Habiendo ya diversos puntos de vista diferentes entre los propios veterinarios.
La esterilización en perros está de camino a la normalización, pero lejos de la generalización, pues lo primero que tendremos en cuenta siempre y sobre todo en estos casos es al individuo concreto, sus circunstancias, carácter y fisionomía.

Veamos los efectos de la castración en perros:

Machos – Se procederá a la extirpación de los testículos ya que estos son las glándulas productoras de la mayor parte de testosterona del cuerpo. Esta operación es de cirugía menor, una pequeña incisión, sin posoperatorio en la cual eliminaremos la producción de esta hormona evitando así sus efectos.

La testosterona en los perros es la hormona masculina encargada de que el cuerpo del macho sea fisiológicamente apto para la reproducción, haciéndole también adoptar rasgos de carácter singulares, como la territorialidad y su consecuente marcaje, dominancia, ímpetu…
Con la castración equilibraremos la balanza de testosterona y estrógenos, quitándole esa carga hormonal, muy fuerte en algunos individuos, en los que puede reducir incluso índices de agresividad. Puede también reducir el riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el aparato reproductor masculino, hacer mejorar el pelaje del perro en muchos casos o aumentar la probabilidad de adquirir sobrepeso al ralentizar su metabolismo y actividad, por eso cuidaremos de llevar una dieta adecuada como la ideada en estos casos como Royal Canin Sterilised y ejercicio y juego con tu perro tras la intervención.

Hembras – En las perras se realiza una operación de cirugía mayor, normalmente mucho más costosa y con posoperatorio, en la que extirparemos los ovarios, las glándulas femeninas productoras de la mayor parte de estrógenos del cuerpo de la perra y consecuentemente de su producción de óvulos. Con su eliminación, nos desharemos también de sus efectos.

Los estrógenos de las perras son las hormonas encargadas de poner en movimiento el cuerpo y prepararlo para la fecundación, embarazo y parto. Activando una cadena de acontecimientos hormonales relacionados con la reproducción y aportando un carácter más dócil, paciente y cooperante, como lo es el de una madre que tiene que aguantar a una camada de cachorros mamando y jugando mientras les crecen unos colmillitos afilados. O como en el caso de las lobas que sincronizan sus celos para amamantar a los cachorros colaborando entre todas.

Con la esterilización en hembras moveremos esos niveles hormonales, equilibrando la testosterona con los estrógenos. Es por esto que a nivel comportamental podremos provocar en muchos casos que se masculinice, empezando a ser más territorial, marcando, adoptando posturas o roles de dominancia sobre todo en individuos castrados demasiado pronto… En este caso no servirá para corregir comportamientos de agresividad pero si para prevenir posibles embarazos psicológicos que le hagan desarrollar tumores de mama o infecciones uterinas, sobre todo en perras que no vayan a ser montadas nunca. Una hembra castrada también ralentizará su metabolismo. Siendo una gran opción para evitar soluciones injustas como el abandono, aborto en estado avanzado o eutanasia de los futuros cachorros.

Todos los individuos, sean machos o hembras poseen hormonas específicas de su sexo y de su opuesto. Cuando esterilizamos a un perro siempre estaremos jugando con los niveles hormonales y produciendo en él efectos muchas veces irreversibles, tanto para bien como para mal. Aunque muchas veces castramos a animales por norma y hay casos en los que debe de ser así, como lo es en los albergues de protectoras de animales, para reducir la población de camadas indeseadas, en caso de particulares debemos sopesar si nos compensa y otorgaremos mayor calidad de vida con este procedimiento o sin él.

 

 

Autor: Irene Serrano