Los perros al igual que nosotros necesitan cuidados e higiene dental ya que ellos también tienden a formar en sus piezas dentales una película formada por bacterias, restos de comida y otras sustancias que si no limpiamos a menudo pueden dañar la salud dental de nuestra mascota además de mal aliento.

La mayor acumulación de sarro se suele posicionar entre el diente y la encía provocando daños en la misma encía e introduciéndose poco a poco en las raíces que de no ser retirado a tiempo puede incluso perjudicar el hueso donde están sujetas las piezas dentales y proceder a la pérdida de piezas dentales.

Normalmente cuando la infección evoluciona, se inflaman las encías, producen sangrado y terminan destruyendo la zona hasta en algunos casos dejar al descubierto la misma raíz.

Cuando nuestros amigos tienen esta dolencia se puede ver claramente reflejado en su estado de ánimo ya que no se comportará como lo hace de manera habitual.

La solución para evitar que esto ocurra es lavar periódicamente los dientes de nuestra mascota mediante el cepillado, se aconseja que sea una vez al día, ya que esta práctica diaria evitará y reducirá en gran medida el sarro.

Si tienes un cachorro te aconsejamos que empieces cuanto antes para que sea algo habitual para él. En general no es algo que les guste pero si se acostumbran a una edad temprana la tarea es mucho más sencilla.