Recientemente hemos conocido la tremenda capacidad de los perros para hacer nuestra vida más llevadera y saludable, hasta límites que jamás hubiéramos imaginado, y es que ya disponemos de diversos estudios reconocidos internacionalmente, como los publicados del British Medical Journal sobre el talento de los perros para hallar mediante su olfato la presencia de células tumorales y cáncer antes incluso del desarrollo del mismo.

La historia de este hallazgo empieza con diversas anécdotas de propietarios sorprendidos, documentadas desde 1989, por las extrañas reacciones de sus mascotas desde cierto periodo anterior a su diagnóstico médico de cáncer o prensencia tumoral. Y es que entre estas historias podemos encontrar a perros que avisaron a sus dueños de cáncer de mama, de piel, pulmones… En esta enfermedad en la que lo más importante es la detección temprana.

Esto fue el motor de diversas investigaciones con perros a los que se sondeó mediante tests de aliento, orina y heces. Remarcando la precisión de un perro de raza labrador que consiguió reconocer de manera positiva hasta un 98% de muestras de heces de más de 300 personas, entre las que había sobre las 250 personas sanas y un pequeño porcentaje de gente con cánceres intestinales.

En estudios realizados en la ciudad inglesa de Amersham sobre el cáncer de vejiga o la presencia de células tumorales en el riñón, también se obtuvieron grandes resultados, concretamente 22 aciertos de 54 oportunidades. En este caso, los siete perros testados, de diferentes edades y razas, dieron por positiva una muestra negativa. Para mayor precisión los investigadores sometieron a más pruebas diagnósticas a paciente del que se obtuvo esta muestra y los resultados reflejaban que efectivamente, este hombre si poseía un tumor en uno de sus riñones.

Los perros tienen una capacidad olfativa tan sorprendente que mucha gente no lo llega a creer, estos avances que aportan muchísimo a la ciencia podrían ser una nueva forma de detectar enfermedades sin la utilización de la carísima maquinaria de diagnóstico invasiva o tóxica y anticipándonos muy significativamente a la muestra de síntomas.

Y es que igual que cuando tenemos altibajos de glucosa, urea, fósforo o hierro nosotros mismos podemos apreciar un olor corporal distinto, sobre todo en mucosas o secreciones; podemos saber si algo está podrido, húmedo o tiene este o el otro sabor por las moléculas que están suspendidas en el aire.
Entonces… ¿Qué no podrán oler los perros?

Autor: Irene Serrano