Seguro que alguna vez te has preguntado cómo es posible que tu perro te quiera tanto y tenga tantas muestras de cariño y afecto contigo, te reciba con tantísima alegría cuando llegas a casa cuando únicamente lo que haces por él es sacarlo a pasear, darle de comer, beber y asearlo cuando es necesario.

Muchos de ellos pasan muchas horas en casa solos y nos reciben con una felicidad que no se puede medir acompañada de lametones y saltos de alegría.

Después de realizar un estudio en la Universidad de Emory  se ha podido averiguar que los perros tienen algo más que fidelidad por sus dueños un lazo que nos une a ellos mucho mayor.

Se ha podido saber que somos para ellos incluso más que si fuéramos de su propia especie, somos como su padre o su madre. Ellos perciben de nosotros atenciones básicas como alimentarlos, darles de beber, pasearlos y bañarlos que ellos relacionan con los cuidados que les proporciona su propio padre o madre por lo que somos para ellos parte de su familia.

Esta unión es fuerte y permanece en el tiempo como si de nuestros hijos se tratara, en estudios anteriores se llegó a comprobar que es tal la conectividad que hay con nosotros que son capaces de trasmitir sonidos en el mismo tono que nosotros los hacemos y son capaces de plagiar muchos de nuestros movimientos.

Todo esto y que además conviven en manada al igual que nosotros que convivimos en familia son muchos de los factores que nos unen.

Ahora la pregunta es ¿Quién quiere más a quien, tu a tu perro o él a ti?