Nuestros felinos son animales bastante delicados por ejemplo el aparato respiratorio es una de las zonas más débiles de un gato y es fundamental que funcione correctamente. Desde su cavidad nasal donde se encuentran funciones esenciales como el olfato, la faringe, tráquea, pulmones o bronquios. Todos ellos requieren una especial atención y vigilancia, por ello te vamos a dar las claves para que puedas detectar cualquier anomalía.

La neumonía: Esta patología es complicada de detectar ya que a menudo solo podemos apreciar un decaimiento de nuestro gato, pocas ganas de comer y alguna dificultad respiratoria. Si sus bronquios no están afectados la tos no hace presencia y esto puede ocultar un problema grave.

Rinitis: Suele representarse en forma de estornudos, mucosidad, o sacudidas de cabeza bastante frecuentes en nuestro felino, esto puede ser síntoma de una rinitis de origen viral, bacteriano o alérgico. Estos síntomas también pueden originarse por cuerpos extraños, posibles tumores o problemas dentales de los caninos superiores.

Faringitis/Laringitis: Estas dos patologías se producen debido a una inflamación de la zona faríngea que suele empezar por una irritación causada por un golpe de frío o cualquier cambio ambiental. Voz ronca, tos o raspados de garganta pueden ayudar a detectarlas.

Debes fijarte y observar detenidamente a tu mascota, si observas fluidos nasales puede ser un buen indicativo, lo mejor es ante cualquier duda acudir al veterinario, la mayoría de los casos al ser detectados con antelación tienen resultados positivos para la salud de tu mascota.

Para evitar problemas respiratorios o enfermedades respiratorias debes seguir algunos consejos prácticos:

  • Vacuna a tu gato frente a todas las afecciones respiratorias.
  • Evita la aglomeración de gatos, muchas veces si conviven con muchos gatos están expuestos a un ambiente bastante favorable para contraer enfermedades.
  • Vivir en un entorno aireado a una agradable temperatura.
  • Evita la exposición al humo de tu mascota, tabaco, chimenea…
  • No utilices aerosoles o productos con fuertes olores como pinturas y evita que las estancias tengan mucho polvo.
  • No le dejes salir al exterior en invierno cuando haya pasado la gran mayoría del tiempo cerca de un punto de calor, los cambios de temperatura son muy perjudiciales para el.