Los perros al igual que los humanos pueden estar tristes e incluso tener depresión, normalmente suelen tener depresión debido a alguna situación traumática que hayan podido vivir. Los cambios suelen ser uno de los factores como por ejemplo la llegada de un nuevo miembro a la familia como un bebé o incluso una nueva mascota, la muerte de un compañero de juego, una mudanza o el reciente enfrentamiento con un perro.

Muchas veces somos los responsables de los cambios mentales de nuestras mascotas debido a nuestras decisiones como por ejemplo el no dejar que nuestro perro se acerque a otros perros y no permitirle sociabilizarse, dejar de hacer ejercicio o incluso sobre-protegerlo. Estas conductas que son el resultado de la falta de un buen guía suelen derivar en mal comportamiento o en el peor de los casos en depresión.

Igual que nosotros los perros suelen darnos detalles de su depresión aunque algunas veces confundamos los síntomas ya que no son fáciles de identificar con cansancio, aburrimiento o incluso agotamiento por el calor cubriendo un problema mucho más grave y profundo.

Para que puedas detectar el problema te vamos a detallar algunos de los comportamientos más habituales:

Falta de sociabilizarse con otros perros o inactividad, bien en casa o en el exterior notarás que tu mascota pierde el interés por jugar y deja de hacer caso a las muestras de juego o provocaciones que le brindan otros canes para iniciar el juego.

Normalmente esto se suele asociar con otro síntoma que es la inactividad ya que los perros suelen demostrar falta de interés por actividades como correr, salir a la calle y realizan movimientos mucho más lentos que de costumbre.

El apetito también es una de las señales que puede facilitarnos nuestra mascota, cuando el perro está deprimido suele cambiar sus hábitos alimentarios desde dejar definitivamente de comer o incluso hacer todo lo contrario y comer compulsivamente a cualquier hora y en cualquier momento.

Con el tema del sueño ocurre un poco lo mismo, puede que nuestro perro esté continuamente durmiendo o por el contrario esté muy nervioso y no consiga conciliar el sueño.

Sin duda alguna los comportamientos extraños de nuestra mascota pueden evidenciar el problema como conductas incontroladas, gemidos y lloros continuos, nerviosismo y un excesivo apego con nosotros o incluso llegar a esconderse durante horas. Hay casos extremos de perros con depresiones más profundas con comportamientos autodestructivos como golpearse contra las paredes, automutilarse o dejar de comer totalmente.

Si observas alguno de los comportamientos citados anteriormente lo primero que debes hacer es acercar a tu mascota al veterinario para valorar el problema. Es necesario ya que muchas de las conductas mencionadas arriba pueden ser el resultado de algún  problema físico y no necesariamente de estar relacionados directamente con la depresión.

Si después de llevarlo al veterinario los posibles indicios apunten a un trastorno en el estado de ánimo, lo importante es encontrar exactamente las causas de esta situación. Después de analizarlo podemos empezar a aplicar algunas estrategias para eliminar las causas que han iniciado la depresión.

Si el problema viene por el nuevo cambio de hogar o un cambio en nuestro horario que nos mantiene ausentes más tiempo debemos dedicar el mayor tiempo posible para sacar al perro de casa y de este modo ayudaremos a su estimulación mental, existen unas pipetas antiestrés para perros que pueden ayudarle a estar más relajado.

Es fundamental mantener al perro ocupado y haciendo ejercicio con una actividad que le agrade o su juego favorito. A parte del tiempo que le estás dedicando puedes incorporar nuevos juguetes que le ayuden a distraerse mientras permanezcas ausente de casa de modo que esté entretenido y pueda jugar en tu ausencia.

Es importante que sepas que no es aconsejable darle muchos premios y golosinas pensando que de este modo le puedes animar ya que puede ocurrir lo contrario y él entienda que le premias por este estado de ánimo.

Si el cambio de comportamiento se debe a la pérdida de un compañero lo mejor es que lo lleves al parque donde pueda estar con otros perros o incluso que reconsideres la idea de adquirir una nueva mascota que le pueda acompañar de nuevo teniendo especial cuidado en que no se sienta desplazada o sustituido por la nueva mascota.

En muchos casos se puede redimir haciendo deporte, andar y andar, el único trabajo de un perro de casa no es dormir si no andar, si lo sacamos largos paseos y le hacemos trabajar… no estirar la correa, andar junto nuestra… esto le va a dar sentido a su vida a parte de ser beneficioso también para nosotros.

Si los métodos citados no te funcionan puedes considerar la posibilidad de medicar a tu mascota, es un recurso que puedes utilizar si la depresión es causada por un desequilibrio químico, sin duda el que mejor puede aconsejar es el veterinario.

Sin duda alguna el bienestar de nuestra mascota es fundamental para nosotros y debemos observar cada detalle de su día a día para poder ayudarle cuanto antes.