Es una tarea sencilla aunque parece imposible que lo lleguemos a conseguir, el ladrido de los perros es en ocasiones muy irritante y molesto tanto para nosotros como para la gente que está a nuestro alrededor. Esta circunstancia es la responsable de muchos abandonos ya que gran parte de los dueños no consiguen erradicar el problema y el perro continúa ladrando como algo habitual.

En muchas ocasiones intentamos dar un golpe fuerte en algún sitio o levantar mucho nuestra voz con algún grito de por medio para ver si desviamos su atención y deja de ladrar pero ocurre todo lo contrario, todavía avivamos más su ladrido llegando a desesperarnos completamente.

Existen muchos métodos para conseguir que tu perro deje de ladrar inclusive que deje de ladrar cuándo tú mismo se lo ordenes, ¿parece imposible verdad? Pero no, lo podemos lograr si seguimos las siguientes indicaciones. La principal arma para conseguirlo es recompensarle con su silencio, lo más importante antes de empezar es asegurarnos que nuestra mascota recibe el ejercicio que necesita, que tiene a su disposición juguetes con los que entretenerse cuando está solo y no se siente solo cuándo lo dejamos en casa, también es importante que reconozca cuál es su lugar en casa, él es el perro y nosotros somos su líder, el líder de la manada.

Una vez nos aseguremos que todo lo anteriormente citado no es el problema de nuestro perro debemos averiguar cuál es el motivo que empuja a nuestro perro a ladrar continuamente, pueden ser muchos factores como otro perro ladrando en la casa de enfrente, el timbre, cuando oye gente pasar muy cerca de dónde él se encuentra o un gato que pueda observar desde la ventana. En algunas ocasiones hasta nuestro simple movimiento le puede hacer ladrar.

Una vez detectado cual es el inicio del ladrido será mucho más fácil saber cuándo va a empezar a ladrar nuestro perro y también mucho más sencillo saber cuándo debemos empezar a cortarlo.

Por ejemplo, nuestro perro está tumbado tranquilamente en la terraza y el gato del vecino se pasea tranquilamente sobre la barandilla cercana a nuestra terraza provocando que nuestro perro entre en cólera y empiece a ladrar desmesuradamente, debemos reaccionar muy rápidamente e intentar llamar su atención o bien llamándole por su nombre, dando una fuerte palmada o mandándole callar muy rotundamente a la vez que le mostremos un snack o premio con nuestra mano. Habitualmente los perros se vuelven locos con los snacks y seguramente olvide al perro y vaya corriendo a por su premio.

Si no presta ningún tipo de atención por el snack que le ofrecemos y sigue ladrando no le des nunca el premio, vuelve a intentar callarlo con una palabra muy rotunda y date la vuelta dándole la espalda para que entienda que con su actitud no tiene nuestra atención, una vez deje de ladrar dale su premio.

No suele ser algo complicado pero es algo muy pesado que requiere toda nuestra paciencia  y normalmente cuando le llamas por su nombre deja de ladrar y el trabajo es mucho más sencillo pero siempre es muy importante que tenga claro cuándo debe permanecer en silencio.

Es sencillo y debemos tener claros los pasos, si nuestro perro ladra debemos captar su atención mostrarle un premio y cuando consigamos que permanezca en silencio debemos premiarle por ello. Durante las primeras veces puedes utilizar un snack, pero según vaya siendo efectivo debes sustituir el snack con una caricia o palabras de alago mostrando nuestro cariño hacia él a la vez. Puede que no consigas que tu perro ladre cuándo vea el gato del vecino desde la terraza pero habrás conseguido algo mucho más importante que es que permanezca en silencio cuando se lo ordenes que es mucho mejor y más gratificante.