Si tienes la suerte de tener un gato por compañero, tanto como si piensas comenzar a hacerlo, es necesario que conozcas el protocolo de vacunación en gatos.

Todas ellas de alta mortalidad, las enfermedades contra las que luchamos cuando vacunamos a un gato son altamente contagiosas y algunas transmitidas por otros insectos o animales. El criterio de nuestro veterinario será crucial para saber por zona geográfica, clima y modo de vida de nuestro gato qué vacunas serán más apropiadas para él. Estas sustancias consiguen reforzar el sistema inmunitario introduciendo la enfermedad debilitada que le aporta información a sus defensas sobre cómo luchar contra ella.
Vacunar es prevenir y es que una visita al veterinario no es nada si lo comparamos con que nuestro amigo peludo sufra cualquier enfermedad grave. Si tienes miedo por si esto le producirá dolor, no te preocupes, los pinchazos subcutáneos son los menos dolorosos y solo notará como un pellizco.
Pese a que la gran mayoría de nuestros amigos felinos viven en interior, debemos de tener las vacunas al día ya que muchas enfermedades pueden ser traídas al hogar incluso en nuestra ropa.

Antes de ir al veterinario a poner al día la cartilla de nuestro gato, para una correcta vacunación, tendremos que asegurarnos de que el gato se encuentra desparasitado y en buen estado de salud; en caso de cachorros, también que hayan acabado con las defensas maternas, ya que si esto no fuera así, podrían interferir en el efecto de las vacunas, pudiendo incluso llegar a eliminarlas del organismo.

Gatitos:
Podremos empezar a vacunar a un gatito a partir de la edad de 6 semanas, estando sano y desparasitado, dependiendo de las vacunas escogidas por su veterinario, tendremos que ir acudiendo cada 2 ó 4 semanas, según sea una repetición o una vacuna diferente.
La rutina que adquiriremos por norma general será de una vacuna trivalente o pentavalente y la de leucemia, la repetición a las dos semanas y más tarde la rabia, a las cuatro semanas, dependiendo como siempre decimos, del criterio de nuestro veterinario que se adaptará a las necesidades del animal.
Las enfermedades principales que abarca la vacunación felina son:
Leucemia.
Rinotraqueitis felina.
Calicivirus.
Panleucopenia.
Rabia.

Con la administración de la última vacuna del protocolo, la rabia, se suele también aprovechar para inyectar el chip identificativo, esto es especialmente importante en gatos con acceso al exterior o individuos que no van a ser castrados.
Las inoculaciones en primerizos se administraran en dos veces para reforzar y asegurarnos de su efecto y pueden incluir otras enfermedades como corona virus o clamidia según el formato del producto. Existiendo también vacunas intranasales para el pif (peritonitis infecciosa felina) o la bordetella.

Gatos adultos:
En adultos con el protocolo de vacunación ya iniciado, tendremos que realizar los recordatorios que nuestro veterinario nos recomiende dependiendo del modo de vida del gato, si no tendremos que empezarlo desde el principio. Seremos más estrictos con las repeticiones en gatos que viven en el exterior y las realizaremos siempre con el animal correctamente desparasitado.
Le inyectaremos un recordatorio normalmente anual de todas las vacunas.

A modo preventivo también tenemos productos antiparasitarios para gatos que evitan las enfermedades por transmisión originadas por vectores como pueden ser pulgas, garrapatas o mosquitos. Como importantísimo refuerzo para el sistema inmunitario de nuestro gato, tendremos que aportar una dieta de alta calidad desde que es gatito como lo es Babycat de Royal Canin desde el destete hasta que empiecen con un Kitten dependiendo de sus características o raza.

 

Autor: Irene Serrano